''Hay un silencio habitando mi cuerpo, hay un silencio que lo habita todo
soy yo el sonido que espanta, pecho sin leche, piadoso pezón inalterable por su condición inerte
palabra sin boca, silencio pre evoca una manada silvestre,
la imagen se crea a sí misma como un niño deforme
preparamos la síntesis sin la necesidad de nombrarla
pezón lacrimando, sustancia enfermiza y lamiente;
el pliegue sobre su propio sonido y su respiración agitada
adiestran el tensor del grito
tengo el corazón negro
no existe esperanza de sentir lo que tanto había sentido, lo que tanto había olvidado;
mañana mi corazón dejará de sitiar la escena
se irá lejos y no recordará por qué extraña lo que nunca comprendió en la falta
Jackie también habita mi estrecha voluntad
Jackie, soy la parte más pequeña del mundo, guárdame.
el recorrido de una mirada contemplada
un silencio habita el cuerpo
reproduce el tiempo
suspendido
ser el sonido espantoso en ese charco de luz
ser acontecimiento, no ser-estar siendo, ni ser estado de la cosa, ni ser la cosa atribuida,
ser la materia vibrante, ser coexistente, ser multiorgánico, ojo que mira al espíritu desde una posición ausente
tiempo que muerde el pasado y devora futuro
silencio vidrioso, lápiz sobre el tapiz, sobre el lomo, sobre el vientre mojado
tensión que amenaza sus pequeñas posibilidades hambrientas
pecho silencioso, palabra sin boca
imagen como bloque viscoso: eclosiona,
mueca que arrastra la saliva, y encontraremos otra manera de morder
ajustar las mandíbulas y definir el trazo en un contorno diluido en su principio potencialmente difuminado
devenir de la carne en el hueso, ¿por qué herir tu grito?''

Marta